Respuesta rápida: para empezar a correr desde cero, alterna 1 minuto de carrera suave con 2 minutos de caminata hasta completar 20-30 minutos, tres días por semana, y aumenta poco a poco el tiempo que corres. Con esta progresión, la mayoría de las personas pasa de sedentaria a correr 30 minutos seguidos en 8 a 12 semanas. Más abajo tienes la tabla completa semana a semana y un generador que te crea el plan en PDF según tu edad, tu peso y tu nivel.
En esta guía encontrarás:
La mayoría de las lesiones de quien se estrena corriendo no vienen de correr, sino de correr demasiado y demasiado pronto. Dedicar diez minutos a estas cuatro comprobaciones te ahorrará semanas de parón:
CaCo significa literalmente caminar y correr: alternas tramos cortos de carrera muy suave con tramos de caminata que te permiten recuperar. Es el sistema que utilizo con todas las personas que empiezan de cero, y funciona por dos motivos. El primero es fisiológico: tu corazón y tus pulmones se adaptan en pocas semanas, pero tendones, huesos y articulaciones necesitan meses. Los tramos de caminata bajan el impacto acumulado justo cuando tu cabeza te pide seguir. El segundo es psicológico: terminas cada sesión con la sensación de haber podido más, y esa sensación es la que te hace volver al día siguiente.
Las tres reglas del método son sencillas. Corre tan despacio que puedas hablar sin quedarte sin aire. Camina sin parar del todo, a paso vivo, para no enfriarte. Y no cambies de escalón hasta que el anterior te resulte cómodo, aunque en el plan toque subir.
El 12-3-30 consiste en caminar 30 minutos en cinta con una inclinación del 12 % a 4,8 km/h (3 millas por hora). Ojo: no es correr, es caminar en cuesta, y por eso resulta una entrada excelente si vienes de estar muy parado, si te preocupa el impacto en las rodillas o si arrastras bastante sobrepeso. Mi recomendación es usarlo como sesión alternativa dos días por semana durante el primer mes y combinarlo con el CaCo del plan, no como sustituto: para adaptarte a correr, en algún momento hay que correr.
Esta es la tabla que sigo con los principiantes: tres sesiones por semana en días alternos (por ejemplo martes, jueves y sábado) y nunca dos días seguidos corriendo. Antes de cada sesión, 5-10 minutos de caminata y movilidad; después, unos minutos de caminata suave y estiramientos.
| Semana | Sesión (x3 por semana) | Tiempo total | Objetivo de la semana |
|---|---|---|---|
| 1 | Caminata enérgica de 25-30 min | 25-30 min | Crear el hábito y probar las zapatillas |
| 2 | 6 x (1 min corriendo + 2 min caminando) | 18 min + calentamiento | Primer contacto con la carrera |
| 3 | 7 x (1,5 min corriendo + 2 min caminando) | 25 min | Aguantar tramos algo más largos |
| 4 | 6 x (2 min corriendo + 2 min caminando) | 24 min | Semana de consolidación: repítela si aún te cuesta |
| 5 | 6 x (3 min corriendo + 1,5 min caminando) | 27 min | Más carrera que caminata |
| 6 | 5 x (4 min corriendo + 1,5 min caminando) | 28 min | Empezar a notar el ritmo cómodo |
| 7 | 4 x (6 min corriendo + 1,5 min caminando) | 30 min | Tramos de más de 5 minutos |
| 8 | 3 x (8 min corriendo + 2 min caminando) | 30 min | Media hora de trabajo continuo |
| 9 | 2 x (12 min corriendo + 2 min caminando) | 28 min | Resistencia mental |
| 10 | 2 x (15 min corriendo + 2 min caminando) | 32 min | Casi media hora corriendo |
| 11 | 20 min corriendo + 5 min caminando + 5 min corriendo | 30 min | Primera carrera continua larga |
| 12 | 30 min corriendo sin parar | 30 min | Objetivo cumplido: ya eres corredor |
Si prefieres el plan ajustado a tu edad, tu peso, tu nivel de partida y los días que puedes entrenar, genéralo en PDF con la herramienta que tienes al final de esta guía.

El objetivo de este primer mes no es mejorar la forma física, es acostumbrar a tus tejidos al impacto y convertir el entrenamiento en rutina. Si vienes de una vida sedentaria, empieza caminando a buen paso y no tengas prisa por correr: cuatro semanas de base bien hecha te ahorran meses de molestias. Añade dos días de trabajo de fuerza y un día de descanso completo.
Aquí los tramos de carrera pasan a ser más largos que los de caminata. Es la fase en la que más gente se lesiona por entusiasmo, así que respeta la regla del 10 %: no aumentes más de un 10 % el tiempo o la distancia total de una semana a la siguiente. Si un día te sientes fuerte, no alargues la sesión: guarda esa energía para la siguiente.
Ya corres tramos de 12 a 20 minutos y el reto pasa a ser mental. Corre siempre a ritmo conversacional, sin mirar el reloj, y celebra el hito de los 30 minutos continuos. A partir de ahí puedes plantearte tu primer 5K y, algo más adelante, preparar una carrera de 10 km.
Tres días por semana en días alternos es lo ideal para empezar: suficiente para adaptarte y con margen para recuperar. Dos días también funcionan si tu agenda es apretada, aunque la progresión será más lenta; cuatro días solo tienen sentido a partir del tercer mes, cuando ya corres media hora seguida.
En cuanto al tiempo, olvídate de los kilómetros durante las primeras semanas y cuenta minutos: entre 20 y 30 minutos por sesión, incluyendo caminata, es la horquilla correcta. Correr más tiempo no acelera la adaptación de tendones y articulaciones, solo aumenta el riesgo de dolor y lesiones. La distancia llegará sola: si respetas el plan, en el tercer mes estarás cubriendo entre 4 y 5 kilómetros en esos 30 minutos.
El error número uno del principiante es correr demasiado rápido. Tu ritmo fácil es aquel en el que puedes mantener una conversación por frases completas. Si usas pulsómetro, ese ritmo suele corresponder al 65-75 % de tu frecuencia cardíaca máxima; una estimación rápida de la máxima es 220 menos tu edad. Y si te falta el aire a los tres minutos, no estás en baja forma: vas demasiado deprisa.
Cinco minutos de caminata a paso vivo y después movilidad dinámica: círculos de tobillo, elevaciones de rodilla, talones al glúteo, balanceos de pierna y unos segundos de puntillas. Nada de estiramientos estáticos antes de correr, porque con el músculo frío reducen el rendimiento. Reserva los estiramientos y los ejercicios de movilidad para el final o para los días de descanso.
Respira por la boca y la nariz a la vez, llevando el aire al abdomen y no solo al pecho. Un patrón cómodo para empezar es inspirar durante dos o tres apoyos y espirar durante otros dos o tres. Si te aparece flato, reduce el ritmo, espira más largo y evita comer en la hora previa. La respiración se ordena sola cuando el ritmo es el correcto.
Correr no fortalece: exige. La fuerza es lo que protege tus rodillas y tus tendones, y con dos sesiones de 20 minutos en casa es suficiente. Prioriza la musculatura del pie, gemelos y sóleos, isquiotibiales, glúteos y core, con sentadillas, puentes de glúteo, elevaciones de talón, plancha y ejercicios con fitball.
Tronco erguido, mirada al frente, hombros relajados, brazos flexionados a 90 grados y zancada corta con una cadencia alta (en torno a 170-180 pasos por minuto). Es mucho más fácil crear un buen patrón ahora que corregirlo dentro de dos años: estos ejercicios de técnica de carrera te ayudarán.
Los tejidos se reconstruyen los días que no corres. Duerme siete u ocho horas, deja al menos un día de descanso completo por semana y no sumes sesiones porque te sientas bien. Los días alternos no son un capricho del plan: son la mitad del plan.
No salgas con el estómago lleno: deja una hora y media o dos desde una comida completa y, si necesitas algo, una pieza de fruta media hora antes basta. Bebe agua a lo largo del día más que durante la sesión, que en 30 minutos apenas necesitas. Aquí tienes qué comer antes de entrenar y después de correr.
Las agujetas y la fatiga en gemelos, cuádriceps y caderas durante las primeras semanas son normales y desaparecen en 48 horas. El dolor punzante, el que aparece siempre en el mismo punto, el que va a peor mientras corres o el que se localiza en una articulación o en la zona tibial no lo es: para, descansa dos o tres días y, si persiste, consulta con un profesional antes de que se convierta en una lesión de larga duración.
Cuando hayas superado las 12 semanas, esta distribución te permite seguir progresando sin subir el riesgo:
| Lunes | Descanso o movilidad y yoga |
| Martes | 25-30 min de carrera suave continua |
| Miércoles | Fuerza (20-30 min) y estiramientos |
| Jueves | 20 min con cambios de ritmo muy suaves (1 min algo más rápido cada 5) |
| Viernes | Descanso |
| Sábado | Tirada larga tranquila de 35-40 min |
| Domingo | Caminata, bici o natación suave |
Si quieres estructurar los cambios de ritmo con precisión, te vendrá bien conocer las medidas y normas de la pista de atletismo.
El plan de 12 semanas es la base común, pero el punto de partida no es el mismo a los 30 que a los 60, ni con 10 kilos de más, ni después de un embarazo. Estos son los ajustes que aplico en cada caso.
A esta edad la regularidad importa más que la intensidad. Alarga el calentamiento a 10-15 minutos, no te salgas de los tres días por semana durante el primer mes y no negocies las dos sesiones de fuerza. Tienes el detalle completo en la guía sobre cómo empezar a correr a los 40.
Extiende la fase de adaptación a seis u ocho semanas y mantén cuatro días de descanso semanal. Prioriza técnica y movilidad articular sobre velocidad, y si notas las rodillas cargadas alterna una de las tres sesiones por caminata rápida, elíptica o marcha nórdica. La pérdida de masa muscular a partir de esta década se combate con fuerza, no con más kilómetros.
Todos los ajustes de esta década, con un plan de 14 semanas y la rutina de fuerza en vídeo, los tienes desarrollados en la guía de empezar a correr a los 50.
Empezar a correr pasados los 60 es posible y muy recomendable, pero con un chequeo médico previo como condición no negociable. Trabaja seis semanas solo de caminata progresiva antes del primer tramo de carrera, añade equilibrio propioceptivo (apoyo unipodal) y sube los tramos de carrera de 30 en 30 segundos. Dos días de carrera y dos de fuerza son mejor combinación que tres y uno.
El desarrollo completo, con las seis semanas previas de caminata y los ejercicios de equilibrio, está en empezar a correr a los 60.
Invierte en un sujetador deportivo de alta sujeción antes que en cualquier otro accesorio, cuida el suelo pélvico con trabajo específico e hipopresivos, y ajusta las cargas a tu ciclo menstrual: en la fase lútea tardía es normal rendir menos. Si has sido madre hace poco, empieza por la guía de correr después del parto, y ten a mano estos consejos de seguridad para correr.
Suelo pélvico, ciclo menstrual, hierro, sujeción del pecho y seguridad al salir sola: lo tienes todo en empezar a correr siendo mujer.
Es perfectamente posible, con dos cautelas: prioriza zapatillas con buena amortiguación (y rótalas si corres a menudo) y alarga la fase de caminata todo lo que necesites, incluso ocho semanas. Correr para perder peso funciona a medio plazo, pero por la vía de la constancia y del cambio de hábitos, no por las calorías de una sesión de 25 minutos. Empieza en superficies blandas o en cinta, evita cuestas abajo y suma fuerza para proteger rodillas y caderas.
Si es tu caso, sigue el plan de 16 semanas para empezar a correr con sobrepeso: fase de caminata más larga, cuidado de rodillas y pies y expectativas realistas de pérdida de peso.
Al terminar la semana 12 estarás a un paso de completar tu primer 5K: solo tienes que sumar cinco minutos a la tirada larga durante dos o tres semanas más. Después, el salto natural es preparar una carrera de 10 km.
Cuando ya aguantes 30 minutos seguidos, el siguiente objetivo lógico es el plan para correr 5 km desde cero en 8 semanas, con tabla semanal y estrategia de carrera.
La forma física se construye en semanas, pero el hábito se construye en días. Fija los días de entreno en el calendario como si fueran una cita médica, deja la ropa preparada la noche anterior y apunta cada sesión: ver once cruces seguidas motiva más que cualquier frase. Correr es además una excusa magnífica para compartir, así que busca un grupo local o a alguien con tu mismo nivel; los días en los que no te apetece salir, ese compromiso con otra persona es lo único que funciona. Y cuenta con que habrá una semana mala: no la interpretes como un fracaso, retoma el escalón anterior del plan y sigue.
Un plan genérico sirve para empezar, pero hay situaciones en las que conviene que alguien mire tu caso: si tienes lesiones previas o molestias que reaparecen, si arrastras patologías que condicionan el ejercicio, si quieres llegar a una carrera con fecha, si te cuesta mantener la constancia sin supervisión o si llevas meses estancado. En cualquiera de esos escenarios, un entrenador de running online ajusta las cargas semana a semana y te ahorra los parones que cuestan meses.
Empieza alternando caminata y carrera muy suave: 1 minuto corriendo y 2 caminando, repetido seis veces, tres días por semana en días alternos. Cada semana alarga un poco el tramo de carrera y acorta el de caminata. Con unas zapatillas adecuadas y dos sesiones de fuerza, en 8 a 12 semanas correrás 30 minutos seguidos.
Tres días por semana en días alternos es lo ideal, y dos son suficientes si tienes poco tiempo. Tu cuerpo necesita 48 horas para adaptarse al impacto, así que evita correr dos días consecutivos durante los primeros dos meses. A partir del tercer mes puedes plantearte un cuarto día.
Con un plan progresivo, la mayoría de las personas lo consigue en 8 a 12 semanas. Depende de tu punto de partida, de tu peso, de la constancia y de si respetas los días de descanso. Si vienes de una vida totalmente sedentaria o tienes más de 50 años, cuenta con 14 a 16 semanas.
Una rutina semanal equilibrada para principiantes son tres sesiones de 25-30 minutos de caminata y carrera alternadas, dos sesiones cortas de fuerza en casa, un día de actividad suave (bici, natación o caminata) y un día de descanso completo. Es la distribución que verás en la tabla de 12 semanas.
CaCo es la abreviatura de caminar y correr: consiste en alternar tramos cortos de carrera suave con tramos de caminata activa. Reduce el impacto acumulado, permite completar sesiones de 25-30 minutos desde el primer día y es el sistema más seguro y eficaz para pasar de sedentario a corredor.
Es normal notar fatiga muscular y agujetas en gemelos, muslos y caderas las primeras semanas, y suelen desaparecer en 48 horas. No es normal el dolor agudo, el que se localiza en una articulación o el que empeora mientras corres: en ese caso descansa unos días y consulta con un profesional.
Unas zapatillas específicas de running con amortiguación media-alta y adaptadas a tu pisada y a tu peso. No necesitas el modelo más caro ni zapatillas de competición: busca comodidad desde el primer paso, media talla más de lo habitual y evita correr con calzado de gimnasio o de uso diario.
Sí, siendo prudente con la progresión. Alarga la fase de caminata hasta seis u ocho semanas, usa zapatillas con buena amortiguación, corre en superficies blandas o en cinta y añade trabajo de fuerza para proteger rodillas y caderas. Si tienes patologías asociadas, consulta antes con tu médico.
Antes, calentamiento dinámico: caminata a paso vivo y movilidad articular. Después, estiramientos suaves y sostenidos. Los estiramientos estáticos con el músculo frío reducen el rendimiento y no previenen lesiones, así que resérvalos para el final de la sesión o para los días de descanso.
A la hora que consigas mantener el hábito. Por la mañana hay menos imprevistos y menos excusas, pero necesitas un calentamiento más largo. Por la tarde el rendimiento suele ser algo mayor porque la temperatura corporal es más alta. Lo importante es que sea siempre a la misma hora.
Sí, y es una buena opción si el clima o la seguridad te limitan. Pon una inclinación del 1 % para simular la resistencia del exterior y no te apoyes en las barras. Ten en cuenta que la cinta perdona más el impacto, así que al pasar al asfalto reduce un 20 % el tiempo de la primera semana.
Empezar a correr desde cero no es cuestión de fuerza de voluntad, sino de dosificación: alterna caminata y carrera, corre despacio, entrena tres días por semana en días alternos, añade fuerza y respeta el descanso. Tengas 25, 40, 50 o 60 años, en tres meses puedes estar corriendo media hora seguida, y las mejoras en resistencia, ánimo y calidad de vida llegarán mucho antes que ese hito. Adapta la tabla a tus circunstancias, celebra cada semana completada y no compares tu semana 3 con la semana 30 de nadie.
Rellena tus datos y descarga en PDF el plan ajustado a tu edad, tu peso, tu nivel de partida, las semanas de las que dispones y los días que puedes entrenar. Es gratis y no necesitas registrarte.
Obtén tu plan personalizado en PDF según tu perfil y objetivo
Si quieres empezar a correr con garantías y con un plan adaptado a tu punto de partida real, un entrenador running online es la opción más eficaz: progresas más rápido, evitas lesiones y tienes apoyo en cada entreno.
Deja una respuesta